Elogio del copión

Javier y Carlos han copiado en los exámenes. Se merecen un 10.

Me explico.

Javier es muy bueno en matemáticas pero un lerdo en inglés y tiene la Passive Voice atragantada. Carlos, en cambio, se defiende con el inglés pero no comprende para qué le servirán en la vida las ecuaciones de segundo grado.

¿A alguien le ha sacado de algún apuro un ecuación de segundo grado?

Javier y Carlos han hecho un pacto. Uno se deja copiar en los exámenes de matemáticas y el otro en los de inglés. Ambos han sacado un 10, pero es probable que si los profesores descubren el pacto, suspendan a los dos.

¿Por qué?

Ambos estudiantes han sido capaces de formar un equipo, pactar unos acuerdos y cumplirlos en beneficio mutuo a pesar del riesgo. ¿Eso es malo? ¿En la vida les será más útil construir frases pasivas en inglés o despejar equis al cuadrado?

no-copiar-examenPor supuesto, copiar es feo. Más que eso. Es hacer trampa. Y para nada es ético. Pero la culpa puede que no sea de los alumnos sino del sistema. Si Javier y Carlos hubieran optado por la opción leal al sistema (no copiar) es probable que uno hubiera suspendido inglés y el otro matemáticas. Estando en Bachillerato, verían perjudicada su media para acceder a la universidad. Y por culpa de esas miserables centésimas podrían quedar fuera de una carrera que, probablemente, nada tenga que ver ni con el inglés ni con las matemáticas. ¿Esa es la solución ética para Javier y Carlos?

Con todo esto no pretendo animar a una insurrección estudiantil a favor de copiar en los exámenes, sino a la reflexión sobre qué y cómo evaluar.

En la vida real, nadie es bueno en todo. Por eso se forman los equipos de trabajo. Un buen arquitecto más un buen albañil construirán un gran edificio. Y nadie cuestionará la capacidad ni la ética del arquitecto por no haber sabido apilar ladrillos.

¿Entonces, por qué en la escuela pretendemos que nuestros alumnos sean buenos en todo? ¿Por qué no valorarles la capacidad de reconocer sus propios puntos débiles y la iniciativa para superarlos?

Copiar está mal en la educación tradicional. Pero con un enfoque distinto de la evaluación, menos departamental y más holístico, el verbo “copiar” podría sustituirse por “conocer las propias limitaciones y establecer colaboraciones para alcanzar los objetivos”.

En la educación desconocida no se valoran capacidades concretas de individuos concretos sino logros globales de equipos de trabajo éticos y responsables.

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