Estilos de liderazgo (I)

Una investigación basada en 3871 ejecutivos define 6 grandes estilos de liderazgo. La mayoría de líderes compaginan entre 2 y 4 estilos dependiendo de las circunstancias:

Estilo autoritario

Es aquel que se produce gracias al entusiasmo y la claridad de ideas del líder.

Suele ser el más efectivo ya que consigue movilizar la gente hacia una visión que compartirán con el líder. Es especialmente indicado en situaciones de cambio. Sin embargo no es tan adecuado

Estilo coach

Los líderes ayudan a identificar los puntos fuertes y débiles de sus empleados, relacionándolos con sus aspiraciones personales y profesionales.

Delegan tareas con facilidad con lo que fomentan el aprendizaje a pesar de exponerse a errores que escapan a su control.

Dialogan. Dialogan mucho no solo para consolidar un buen clima sino también para atender y guiar.

Estilo conciliador

Prioriza, por encima de todo, el buen ambiente y el bienestar de los trabajadores creando fuertes vínculos emocionales. Básicamente, lo que consiguen es lealtad.

Ayudan a construir la identidad laboral y ajustan la reglas según el perfil de cada uno.

A pesar de estar centrado en el elogio, hay que evitar la permisividad ante un mal rendimiento o la mediocridad. Pero no es el líder quien indicará como mejorar sino el propio trabajador.

A menudo funciona mejor en combinación con el estilo autoritario.

Estilo democrático

Permite que los trabajadores expresen libremente su opinión apelando a su responsabilidad. Sin embargo, existe un riesgo: el efecto de la democracia sobre el clima no es tan grande como solemos esperar. Un grupo de trabajadores con gran motivación e implicación pueden acabar hastiados en interminables reuniones. De modo que no es el estilo recomendable en situaciones de crisis en las que se requiere actuaciones rápidas y contundentes.

Estilo ejemplarizante

El líder se convierte en persona de referencia gracias a su ejemplo como trabajador de gran autoexigencia.

Aunque puede ser útil en círculos especialmente técnicos o competentes, en general, es un estilo que destruye el clima laboral pues muchos trabajadores pueden sentirse abrumados por las exigencias y/o el líder puede acabar perdiendo toda capacidad para delegar.

Estilo coercitivo

Elimina la iniciativa propia de los trabajadores imponiendo la del líder. Pueden cumplirse las órdenes, pero se socava la motivación e implicación en la visión.

Debe utilizarse solamente cuando la situación no permite otro estilo, ante cambios drásticos o empleados problemáticos.


El abanico de estilos que debe dominar un líder incluye, de forma especial, el autoritario, el democrático, el conciliador y el coach. El líder debe ser capaz de usar un estilo u otro en función de las circunstancias y de la persona con quien está tratando.

Si el líder es incapaz de asumir todo el repertorio, puede confiar en un equipo de colaboradores que apliquen estilos que él no tiene por la mano. Sin embargo, lo más recomendable, es que el líder trabaje diligentemente para ampliar su repertorio y las competencias emocionales de los estilos que no domina.


Bibliografía:

  • Goleman, Daniel. “Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional”.
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