La Ciudad Creativa

Las ciudades del futuro son “ciudades para el mundo” en lugar de “ciudades del mundo”.

Cualquier ciudad puede convertir en el centro del mundo en algo si es perseverante.

Charles Landry propuso, hacia el año 2000, el concepto de ciudad creativa. En su obra propuso un enfoque totalmente distinto para las ciudades del futuro. Un enfoque que se ha demostrado muy acertado observando algunas de las ciudades más prósperas de la última década.

La idea de la ciudad creativa aboga por la necesidad de que los dirigentes de la ciudad abracen una cultura de la creatividad. Las ciudades creativas giran en torno a cinco palabras clave: curiosidad, imaginación, creatividad, innovación e invención. Las características de esta ciudad incluyen tomar riesgos medidos, un amplio liderazgo, un sentido de dirigirse hacia algún sitio, determinación pero no rigidez, ver el bosque sin perder de vista los árboles, tener la valentía de ir más allá del ciclo político, tener principios estratégicos y ser tácticamente flexibles. Debe equilibrar lo nuevo con lo viejo, y crear las condiciones para que las personas se conviertan en agentes del cambio y no meros receptores pasivos o víctimas del cambio.

Se requiere una combinación de infraestructuras tangibles e intangibles. Estas últimas prestan atención a las personas: como se relacionan, intercambian ideas y crean redes. Por ello es importante ofrecer espacios para que puedan llevarse a cabo dichos intercambios. Espacios agradables e inspiradores. Lo que Landry llama el “tercer espacio”. Y como parte de este espacio crear ambientes donde confluyan las ideas y ofrezcan oportunidades al talento.

Si el espacio es tan importante, los líderes políticos deberían darse cuenta de los efectos negativos de espacios feos y desangelados, pues reducen la capacidad inspiradora de los habitantes.

Si el espacio es tan importante, los líderes políticos deberían darse cuenta de los efectos negativos de espacios feos y desangelados, pues reducen la capacidad inspiradora de los habitantes.

Para rediseñar el concepto de ciudad, Landry propone 15 elementos a los que prestar atención agrupados en 4 grandes grupos: bienes materiales, actividades, actitudes y organización.

Es necesario, pues, cambiar la mentalidad, la percepción y la ambición. Pero sin olvidar las nuevas herramientas para el progreso: conectividad, cultura, democracia, diseño y conocimiento.

La nueva economía basada en Internet otorga una oportunidad histórica a las pequeñas ciudades puesto que el progreso ya no se basa en trabajo e infraestructuras sino en conocimientos e inspiración. En la antigua economía el incremento de la riqueza pasaba por un incremento de la producción. En la nueva economía las ideas bastan para generar riqueza.

Esta nueva economía también generará nuevos movimientos de población ya que el conocimiento puede crearse y compartirse desde cualquier lugar. Los intereses de los ciudadanos apoyan este cambio de paradigma: en el año 2000, el 80% de la población vivía donde encontraba trabajo, actualmente el 64% escoge primero el lugar donde quiere vivir para buscar, después, un trabajo allí.

Por supuesto, la educación adquiere un papel fundamental. La educación en una ciudad creativa, más que conocimientos, debe facilitar competencias para aprender, crear, descubrir, innovar, resolver problemas y emprender. Dichas competencias activan un abanico más amplio de inteligencias que la educación tradicional y facilitan la capacidad de exploración y adaptabilidad.

Incluso las actividades culturales no profesionales pueden replantearse para generar nuevos productos y servicios.

Para todo ello, las personas y sus sentimientos se convierten en un recurso crucial.

Sin embargo, no todo será un camino llano. Existen múltiples obstáculos a superar como paisajes aburridos, degradados, contaminados. También una industria fragmentada, un sistema de transporte ineficiente, conectividad obsoleta, elevados gastos urbanos, educación de poca calidad, etc. Una serie de problemas que se deben resolver para poder avanzar. Sin embargo, estos problemas no deberían resolverse “parcheando”, es decir, sin planificación. Crear un estrategia a largo proporciona una herramienta para construir al mismo tiempo que se resuelve. No se trata de arreglar el camino sino de construir una autopista encima. Una autopista basada en el talento y el conocimiento.

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