Experimentos sobre el poder de la situación

Como ya he comentado en otro post, el poder de la situación es innegable ya que hemos evolucionado como seres sociales. Voy a recoger algunos experimentos interesantes que reafirman esta visión:

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Éxito, Fracaso y Aprendizaje

Muchos padres y docentes hemos dudado en más de una ocasión de la famosa frase “del error se aprende”, sobretodo cuando vemos que los individuos tropiezan con la misma piedra una y otra vez.

Pues bien, existe un estudio del MIT que pone en duda dicha afirmación. De lo que se aprende no es de los errores sino de los éxitos.

El experimento demuestra que la actividad neuronal y la capacidad de aprendizaje es especialmente intensa tras un reconfortante éxito (percibido como premio) que tras una anecdótico fracaso. En el primer caso el cerebro almacena información sobre qué ha llevado al éxito y modifica sus conexiones gracias a la neuroplasticidad para prepararse para nuevos desafíos. El fracaso, en cambio, genera una actividad neuronal muy limitada y no se almacena información sobre la experiencia. Como consecuencia, existen muchas probabilidades de que el sujeto vuelva a cometer el mismo error en el futuro.

Ésta es una conclusión importante para la educación puesto que deberían orientarse las metodologías a facilitar el éxito placentero en los alumnos. A su vez, demuestra la poca eficacia de los castigos, suspensos o la obligación de repetir curso.

Para mejorar el aprendizaje es importante desarrollar una pedagogía del éxito que sustituya a la actual pedagogía de la penalización”.

Es importante resaltar que al hablar de fracaso me estoy refiriendo al fracaso anecdótico, es decir, aquel que no se percibe como doloroso para el individuo. Obviamente, un fracaso o error con consecuencias graves sí es almacenado hasta el último detalle en la memoria llegando a modificar, incluso, el comportamiento del sujeto para el resto de su vida.


BIOGRAFÍA:

Álvarez, R.: Neuromarketing, fusión perfecta.

Histed, Mark; Pasupathy, Anitha y Miller, Earl (2009): Learning Substrates in the Primate Prefrontal Cortex and Striatum: Sustained Activity Related to Successful Actions. Link

El poder de la sintonización

Vamos a llamar “sintonizar” a aquella conexión mágica que se produce entre personas que comparten un mismo sentimiento en un mismo contexto.

A diferencia de la empatía, que se refiere a la capacidad de comprender los sentimientos ajenos, sintonizar implica compartir sentimientos y compartir, por tanto, un mismo foco de atención.

Sean sentimientos positivos o negativos, compartir un mismo foco provoca una sincronía física inconsciente generadora de buenos sentimientos. Como todo el mundo ha podido experimentar en alguna ocasión, la alegría es más intensa y la pena más llevadera cuando se comparte.

En efecto, se produce una especie de conexión mística (aunque científicamente comprobada) que logra, incluso, que los cuerpos de las personas que sintonizan se muevan de forma sincronizada en una especie de danza inconsciente.

Katrina es una mujer con una extraordinaria sensibilidad hacia el lenguaje corporal que explicaba como se dió cuenta de que una compañera de estudios estaba manteniendo una relación secreta con su profesor.

Sus cuerpos ejecutaban una danza sutil. Se movían al unísono. Cuando ella se desplazaba hacia un lado, él también lo hacía. Y, apenas advertí la extraordinaria sincronía corporal que los unía, tuve el extraño presentimiento de que eran amantes.

Meses después, la compañera a la que se refería le confirmó la veracidad de la sospecha.

Esta sutil danza ha sido estudiada científicamente y se produce en cualquier situación en la que varías personas comparten un único foco emocional. Incluso en el arte de las ventas llega a usarse una sutil imitación de movimientos para forzar una sintonización que facilite la venta.

Pero el poder de la sintonización va mucho más allá y, de hecho, puede ser de gran utilidad en nuestra vida personal o profesional. Compartir momentos emocionantes con nuestra pareja, con amigos, compañeros de trabajo o alumnos refuerza tremendamente los lazos sentimentales. Los problemas conyugales aparecen cuando ya no se comparte con la pareja, la soledad cuando no se comparte con amigos y el profesor quemado es aquel que no comparte emoción con sus alumnos.

Somos animales sociales y necesitamos compartir para sentirnos vivos. Aprovechemos cualquier oportunidad para compartir. Y si no surgen, deberíamos generarlas. Cualquier experiencia en la que la atención de ambos coincida en un mismo foco será suficiente. Compartir una película, los primeros pasos de tu hijo, el éxito de un amigo, etc.

Y si eres profesor, provoca ocasiones para descubrir, para emocionar o para aprender algo al mismo tiempo que tus alumnos. En definitiva, disfruta de los pequeños momentos de la clase. Existen multitud de emociones positivas en una clase, compartidlas.

En otro post ya hablamos del poder de la situación. No hay duda que ambos están relacionados y que comparten circuitos cerebrales. Ambos representan un poder que tenemos todos en nuestras manos y que puede permitirnos transformar nuestras vidas y las de nuestro entorno. Provoquemos la sintonización.

Lamentablemente, las tecnologías digitales copan gran parte de la atención de las personas, incluso en los momentos más íntimos. Nos proporcionan un mundo más conectado pero menos sintonizado.

El Nobel de Economía, Herbert Simon, ya alertaba en 1977 que “la información consume la atención de sus receptores.” Un mundo rico en información será pobre en atención y, por lo tanto, carente de emociones compartidas.

BIBLIOGRAFIA:

Daniel Goleman, “Focus”

Herbert Simon, “Designing Organizations for a Informations-Rich World”

Daniel H. Pink, “Vender es humano”