Las aulas: un viaje en el tiempo

Cathy Salit (Performance of a lifetime) es una directora teatral que se define como una agitadora y emprendedora social. Es directora de teatro y a menudo utiliza un ejercicio para reforzar la capacidad de improvisación de sus actores. Un ejercicio interesante que intentaré aplicar a la educación:

Imagina que te encuentras un chico que ha viajado en el tiempo desde 1900. ¿Cómo le explicarías que son muchos de los objetos cotidianos de hoy en día?  ¿Como le explicarías qué es un smartphone? ¿Un aparato con un montón de apps? ¿Qué són las apps? ¿Inter-qué? ¿Redes sociales? ¿Compartir lo que hago? ¿Por qué?

Este simple ejercicio sirve de entrenamiento para ponernos en la piel de personas totalmente distintas a nosotras y puede sernos útil, también, para comprender la situación de la educación.

Supongamos el mismo chico de antes. Saquémoslo del  mundo cotidiano con objetos cotidianos (aunque extraños para él) y pongámoslo en el aula de una escuela. Se toparía con una montón de mesas y sillas. Unos libros de texto y un profesor que imparte su clase. Se ha sustituido la pluma y el tintero por un artilugio llamado bolígrafo. ¡Sorprendente! El profesor ya no escribe en la pared sino que pulsa un botón y las letras aparecen solas. Por lo demás, nada le sorprendería. En esencia, la escuela es la misma que la que él conoció hace más de 100 años. Con los mismos métodos. Con los mismos temarios.

Para el chico del experimento, la escuela sería su refugio. Lo único que sentiría cerca de su mundo. Los extraños smartphones quedan fuera de ese espacio. La sociedad digital, los edificios modernos, los medios de transporte, la comunicación… todo al margen de ese recinto seguro y protegido formado por el aula. Un espacio congelado en el tiempo.

Imagina ahora que te encuentras con un chico de hoy en día. Todo lo que forma parte de su vida queda fuera del aula. ¿Como le convencerás de que lo que aprenda allí será importante en su vida?

El poder de la situación

A nadie le sorprende si afirmo que el entorno ejerce su influencia sobre el individuo. Pero pocos son conscientes de hasta qué punto. Una serie de controvertidos experimentos que se realizaron durante el siglo XX (y que ahora están prohibidos por violar la dignidad humana) demostraron que el entorno DEFINE (más que influenciar) al individuo. En resumen, el entorno ejerce un efecto profundo sobre la personalidad.

Si el entorno se torna tan decisivo para el individuo, la labor del profesor debería ser construir un entorno en el aula que estimule al aprendizaje. No un entorno para formar, sino un entorno para “TRANS-FORMAR” a sus alumnos. Cuando la actitud es la adecuada, el aprendizaje surge por sí sólo.

Cuando el clima en el aula es de trabajo y esfuerzo, incluso el alumno más desmotivado siente la necesidad de implicarse. Esto es lo que logran los buenos profesores puesto que ejercen sobre el grupo una influencia de liderazgo más que de transmisión de conocimientos.

Puede suceder que existan alumnos que, a pesar de sentirse arrastrados por la situación, no disponen de los recursos y técnicas para cumplir con los objetivos, lo que les convierte en víctimas de la frustración. No son alumnos rezagados ni alumnos conflictivos. Son alumnos que viven con impotencia su incapacidad para entrar en la corriente del grupo. Recordemos que somos animales sociales y una de nuestras necesidades vitales es la de pertenecer a un grupo. De modo que en una aula donde exista un clima de trabajo, el que no trabaja se siente aislado.

Allí es donde el maestro tiene su gran oportunidad: cuando los grupos que han entrado en la senda del aprendizaje avanzan solos, por lo que el profesor debería poner su tiempo (y sabiduría) al servicio de los estudiantes con menos hábitos (o recursos). Sentarse con ellos, plantear objetivos y acompañarle en el camino para conseguirlos. La recompensa no será el éxito sino la adquisión de unos hábitos que permitan al alumno participar del clima de esfuerzo generado en el aula. Para ello, el ejemplo del profesor es fundamental.

La Ciudad Creativa

Las ciudades del futuro son “ciudades para el mundo” en lugar de “ciudades del mundo”.

Cualquier ciudad puede convertir en el centro del mundo en algo si es perseverante.

Charles Landry propuso, hacia el año 2000, el concepto de ciudad creativa. En su obra propuso un enfoque totalmente distinto para las ciudades del futuro. Un enfoque que se ha demostrado muy acertado observando algunas de las ciudades más prósperas de la última década.

La idea de la ciudad creativa aboga por la necesidad de que los dirigentes de la ciudad abracen una cultura de la creatividad. Las ciudades creativas giran en torno a cinco palabras clave: curiosidad, imaginación, creatividad, innovación e invención. Las características de esta ciudad incluyen tomar riesgos medidos, un amplio liderazgo, un sentido de dirigirse hacia algún sitio, determinación pero no rigidez, ver el bosque sin perder de vista los árboles, tener la valentía de ir más allá del ciclo político, tener principios estratégicos y ser tácticamente flexibles. Debe equilibrar lo nuevo con lo viejo, y crear las condiciones para que las personas se conviertan en agentes del cambio y no meros receptores pasivos o víctimas del cambio.

Se requiere una combinación de infraestructuras tangibles e intangibles. Estas últimas prestan atención a las personas: como se relacionan, intercambian ideas y crean redes. Por ello es importante ofrecer espacios para que puedan llevarse a cabo dichos intercambios. Espacios agradables e inspiradores. Lo que Landry llama el “tercer espacio”. Y como parte de este espacio crear ambientes donde confluyan las ideas y ofrezcan oportunidades al talento.

Si el espacio es tan importante, los líderes políticos deberían darse cuenta de los efectos negativos de espacios feos y desangelados, pues reducen la capacidad inspiradora de los habitantes.

Si el espacio es tan importante, los líderes políticos deberían darse cuenta de los efectos negativos de espacios feos y desangelados, pues reducen la capacidad inspiradora de los habitantes.

Para rediseñar el concepto de ciudad, Landry propone 15 elementos a los que prestar atención agrupados en 4 grandes grupos: bienes materiales, actividades, actitudes y organización.

Es necesario, pues, cambiar la mentalidad, la percepción y la ambición. Pero sin olvidar las nuevas herramientas para el progreso: conectividad, cultura, democracia, diseño y conocimiento.

La nueva economía basada en Internet otorga una oportunidad histórica a las pequeñas ciudades puesto que el progreso ya no se basa en trabajo e infraestructuras sino en conocimientos e inspiración. En la antigua economía el incremento de la riqueza pasaba por un incremento de la producción. En la nueva economía las ideas bastan para generar riqueza.

Esta nueva economía también generará nuevos movimientos de población ya que el conocimiento puede crearse y compartirse desde cualquier lugar. Los intereses de los ciudadanos apoyan este cambio de paradigma: en el año 2000, el 80% de la población vivía donde encontraba trabajo, actualmente el 64% escoge primero el lugar donde quiere vivir para buscar, después, un trabajo allí.

Por supuesto, la educación adquiere un papel fundamental. La educación en una ciudad creativa, más que conocimientos, debe facilitar competencias para aprender, crear, descubrir, innovar, resolver problemas y emprender. Dichas competencias activan un abanico más amplio de inteligencias que la educación tradicional y facilitan la capacidad de exploración y adaptabilidad.

Incluso las actividades culturales no profesionales pueden replantearse para generar nuevos productos y servicios.

Para todo ello, las personas y sus sentimientos se convierten en un recurso crucial.

Sin embargo, no todo será un camino llano. Existen múltiples obstáculos a superar como paisajes aburridos, degradados, contaminados. También una industria fragmentada, un sistema de transporte ineficiente, conectividad obsoleta, elevados gastos urbanos, educación de poca calidad, etc. Una serie de problemas que se deben resolver para poder avanzar. Sin embargo, estos problemas no deberían resolverse “parcheando”, es decir, sin planificación. Crear un estrategia a largo proporciona una herramienta para construir al mismo tiempo que se resuelve. No se trata de arreglar el camino sino de construir una autopista encima. Una autopista basada en el talento y el conocimiento.

Inteligencia vs entorno

En 1958, Rod Cooper y John Zubek realizaron uno de los experimentos más brillantes de la historia de la psicología y que demuestra la influencia dramática del entorno sobre la inteligencia.

Separaron dos grupos de ratas de laboratorio. Uno de ellos estaba formado por ratas seleccionadas como “listas” (habían obtenido pocos errores en pruebas, laberintos, etc durante varias generaciones). El otro grupo lo formaban ratas “tontas“.

Sometieron a ratas de ambos grupos a distintos entornos: el primero con gran cantidad de estímulos en su jaula (colores, formas, juegos,…), el segundo disponía de estímulos normales (solo algunos juegos) y el tercero desprovisto totalmente de estímulos.

Tras cierto tiempo habitando en dichos entornos, pusieron a prueba la inteligencia de las ratas. Los resultados fueron sorprendentes!

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En entornos normales (gráfico central), la inteligencia ligada a la genética se manifestaba claramente. Las ratas “listas” (barra marrón oscuro) cometieron muchos menos errores que las ratas “tontas” (marrón claro).

En cambio, en entornos extremos se evidenciaba la influencia decisiva de los estímulos. En un entorno estimulante (gráfico izquierdo) las ratas tontas se volvían listas y cometían los mismos errores que éstas (la diferencia es despreciable a efectos estadísticos).

Del mismo modo, en un entorno sin estímulos, las ratas listas se volvían tontas.

Los sorprendentes resultados del estudio demuestran que, si bien la genética juega un papel importante en la inteligencia de los individuos, es el entorno quien aporta el máximo protagonismo.

Si a dicha conclusión añadimos los recientes descubrimientos sobre epigenética, casi podemos afirmar que la mayor parte del desarrollo de un cerebro inteligente se debe al entorno y no a la genética.

KO de la formación informal a la formación formal.

Innovación Educativa

Piensa en Global. Fotografía by A. Fidalgo. Piensa en Global. Fotografía by A. Fidalgo.

La formación formal es la que tiene lugar en las aulas (por ejemplo la formación que se imparte en cualquier asignatura) y la formación informal es la que ocurre fuera del aula (por ejemplo cuando se juega con amigos, se ve la televisión o se maneja un programa). Para mayor información sobre la diferencia entre formación formal e informal, pinchar aquí.

Como decía, la formación informal vence por KO a la formación formal. Dicho de otra manera, la formación informal tiene más alicientes, más estímulos y más eficacia que la formación formal. Y esto ocurre en todos los niveles académicos. Por ejemplo, nuestros jóvenes encuentran más estímulos en un móvil que en todas las asignaturas juntas de un curso.

Para el alumnado hay dos mundos distintos: el que ocurre dentro del aula y el que ocurre fuera de ella. Dentro del aula tenemos…

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La formación in crescendo

Innovación Educativa

crescendo Fotografía by A. Fidalgo

Cuando comienza un nuevo curso y se imparte otra vez la misma asignatura hay una parte del profesorado que utiliza los mismos recursos de aprendizaje; se basan en la idea de que cuando comienza una asignatura todo se “reinicia”, por tanto se pueden utilizar los mismos recursos. Otro profesorado incorpora nuevos recursos y/o actualizan los existentes, basándose en la idea de que todo evoluciona: los métodos, los contenidos y las personas.

El incorporar o mejorar los recursos de aprendizaje se puede y debe hacer, ya que el profesorado a medida que imparte la asignatura adquiere experiencia para mejorar su propia asignatura.

Para esta labor, la de mejorar la asignatura, también se debe contar con el alumnado.

El alumnado, a medida que cursa una asignatura, adquiere conocimientos y competencias relacionados con la materia de la asignatura. También adquiere experiencia en la forma de estudiar la misma, conocer…

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Estilos de liderazgo (I)

Una investigación basada en 3871 ejecutivos define 6 grandes estilos de liderazgo. La mayoría de líderes compaginan entre 2 y 4 estilos dependiendo de las circunstancias:

Estilo autoritario

Es aquel que se produce gracias al entusiasmo y la claridad de ideas del líder.

Suele ser el más efectivo ya que consigue movilizar la gente hacia una visión que compartirán con el líder. Es especialmente indicado en situaciones de cambio. Sin embargo no es tan adecuado

Estilo coach

Los líderes ayudan a identificar los puntos fuertes y débiles de sus empleados, relacionándolos con sus aspiraciones personales y profesionales.

Delegan tareas con facilidad con lo que fomentan el aprendizaje a pesar de exponerse a errores que escapan a su control.

Dialogan. Dialogan mucho no solo para consolidar un buen clima sino también para atender y guiar.

Estilo conciliador

Prioriza, por encima de todo, el buen ambiente y el bienestar de los trabajadores creando fuertes vínculos emocionales. Básicamente, lo que consiguen es lealtad.

Ayudan a construir la identidad laboral y ajustan la reglas según el perfil de cada uno.

A pesar de estar centrado en el elogio, hay que evitar la permisividad ante un mal rendimiento o la mediocridad. Pero no es el líder quien indicará como mejorar sino el propio trabajador.

A menudo funciona mejor en combinación con el estilo autoritario.

Estilo democrático

Permite que los trabajadores expresen libremente su opinión apelando a su responsabilidad. Sin embargo, existe un riesgo: el efecto de la democracia sobre el clima no es tan grande como solemos esperar. Un grupo de trabajadores con gran motivación e implicación pueden acabar hastiados en interminables reuniones. De modo que no es el estilo recomendable en situaciones de crisis en las que se requiere actuaciones rápidas y contundentes.

Estilo ejemplarizante

El líder se convierte en persona de referencia gracias a su ejemplo como trabajador de gran autoexigencia.

Aunque puede ser útil en círculos especialmente técnicos o competentes, en general, es un estilo que destruye el clima laboral pues muchos trabajadores pueden sentirse abrumados por las exigencias y/o el líder puede acabar perdiendo toda capacidad para delegar.

Estilo coercitivo

Elimina la iniciativa propia de los trabajadores imponiendo la del líder. Pueden cumplirse las órdenes, pero se socava la motivación e implicación en la visión.

Debe utilizarse solamente cuando la situación no permite otro estilo, ante cambios drásticos o empleados problemáticos.


El abanico de estilos que debe dominar un líder incluye, de forma especial, el autoritario, el democrático, el conciliador y el coach. El líder debe ser capaz de usar un estilo u otro en función de las circunstancias y de la persona con quien está tratando.

Si el líder es incapaz de asumir todo el repertorio, puede confiar en un equipo de colaboradores que apliquen estilos que él no tiene por la mano. Sin embargo, lo más recomendable, es que el líder trabaje diligentemente para ampliar su repertorio y las competencias emocionales de los estilos que no domina.


Bibliografía:

  • Goleman, Daniel. “Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional”.

Empatía

La empatía no equivale a sensiblería: en el caso de un líder, no supone adoptar las emociones de los demás como propias y tratar de complacer a todo el mundo. La empatía implica considerar detenidamente los sentimientos de los subordinados, junto con otros factores, en el proceso de toma de decisiones inteligentes.

Goleman, Daniel. “Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional”.

Una crítica bien planteada

Una crítica planteada con la mano izquierda se centra en lo que ha hecho el individuo y en lo que puede hacer, en lugar de atribuir una mala actuación a un rasgo de su personalidad.

Criticar forma parte de la tarea diaria de cada profesor. Es la única forma en que un alumno puede conocer y entender qué esta haciendo mal, ya sea académicamente o actitudinalmente.

Sin embargo, la critica no puede plantearse sin miramientos. El maestro, como líder del aula, tiene la obligación de hacer las críticas con toda la mano izquierda posible. Van allà algunos consejos sobre el arte de la crítica:

Concretar

Una buena crítica debe concretarse en una actuación concreta pero, preferiblemente, en un caso concreto mencionando lo que se ha hecho bien, lo que se ha hecho mal y como mejorarlo (estos 3 ejes se conocen como exposición XYZ).

Ofrecer una solución

Ofrecer o solicitar sugerencias para solucionar el problema es una buena estrategia para que el alumnos vea claramente el camino que debe tomar.

Cara a cara

Tanto los elogios como las críticas deben plantearse en persona y en privado para conseguir un intercambio de mensajes y emociones humanas.

Empatía

Hay que tener en cuenta el efecto que produce lo que se dice en el otro. Críticas destructivas o comentarios hirientes solo sirven para provocar resentimiento, amargura o actitud defensiva. En cualquier caso no contribuye a solucionar el problema.


Bibliografía:

  • Goleman, Daniel. “Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional”.
    • Levison, Harry, “Feedback to Subordinates”.
    • Baron, Robert. “Counterin the Effects of Destructive Criticism”.

¿Qué pasará en el sistema educativo en los próximos 5 años?

Javier Tourón: ¿Qué pasará en el sistema educativo en los próximos 5 años?.

(…)

La escuela (la Universidad) y los que en ella habitamos no podemos mirar hacia otro lado, precisamente porque estamos en un momento que nos permite recuperar de manera deicida y eficaz lo más valioso de la educación: las relaciones personales. Ahora los profesores, más que nunca, podemos ayudar a CADA uno de nuestros alumnos en su personal tarea de aprender y, casi con toda seguridad, habilitarlos para que nos superen.

(…)

Hace unas fechas se publicó un informe sobre las tendencias emergente a corto o medio plazo de la tecnología (en sentido amplio) en la educación. Aquí el largo plazo son cinco años.

Javier Tourón: ¿Qué pasará en el sistema educativo en los próximos 5 años?