Las emociones del aprendizaje

“Cuando se experimenta una emoción como tristeza, frustración, alegría o sorpresa un cóctel de hormonas sacude al cerebro e influye la conexión sináptica neuronal, convirtiéndolas en más fuertes y rápidas que nunca. Como resultado se recuerda los acontecimientos mucha mejor cuando se han experimentado con emociones fuertes”. (Roberto Álvarez: Neuromarketing, Fusión Perfecta)

Nadie puede negar que las emociones han evolucionado con el tiempo. El hombre a pasado de sentir un puñado de emociones básicas como el miedo, rabia o repugnancia a sentir un completo mosaico de emociones entremezcladas.

Algunas de estas “nuevas” emociones son especialmente interesante tanto en la educación como en el marketing ya que ambos persiguen un objetivo común: dejar huella en el individuo.

Sirvan las siguientes líneas como breve manual para reconocer las emociones más importante para el aprendizaje.

ELEVACIÓN:

Es el sentimiento que se produce ante una propuesta sugerente, un discurso atractivo o una causa justa.

La expresión del rostro se suaviza y las cejas se arquean en lo que parece una expresión de tristeza. Sin embargo, el sentimiento interno del individuo es algo parecido a un sentimiento de amor y de esperanza.

INTERÉS:

Este sentimiento motiva a las personas a aprender solo por placer, sin necesidad de recompensas más allá del propio incremento de conocimientos. De hecho, tal y como afirma Lawrence J. Cohen, la curiosidad (y por lo tanto el interés) es lo opuesto al miedo. Lástima de tantas décadas de una educación basada en el miedo como estímulo principal para el aprendizaje.

Un rostro marcado por el interés se inclina hacia un lado, el habla se acelera y los músculos del contorno de los ojos se contraen.

GRATITUD:

La gratitud refuerza la conexión entre individuos y “promueve un ciclo positivo de dar y recibir, creando una espiral ascendente de satisfacción y deleite por la relación”.

El rostro sonríe y se inclina levemente, aunque ello depende profundamente de cada cultura.

ORGULLO:

El orgullo en positivo es una sensación muy satisfactoria que proviene del sentimiento de haber realizado un buen trabajo.

La cabeza se inclina hacia atrás, la mirada se enfoca al infinito y los brazos se separan del cuerpo.

CONFUSIÓN:

Se puede definir como el sentimiento de que el entorno proporciona una información insuficiente o contradictoria. Bien usada, limando la inseguridad o miedo que podría generar, se convierte en un detonante del interés y la curiosidad. En definitiva, “la confusión sirve para brindar un nuevo conocimiento y para alentar las relaciones sociales”.

Se frunce el ceño, los ojos se cierran, incluso suele morderse el labio.


BIBLIOGRAFIA:

Roberto Álvarez. Neuromarketing, fusión perfecta.

Lawrence J. Cohen. The Opposite of Worry.

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